Entrevista con Alice Feiring, crítica de vinos de Los Ángeles Times Magazine y autora del libro La batalla por el vino y el amor o cómo salvé al mundo de la parkerización.

La escritora y crítica neoyorkina Alice Feiring es una voz influyente en el universo vinícola desde su enérgica oposición a cómo la tiranía del gusto de Robert Parker ha homogeneizado la oferta de vinos en el mundo. Esta lucha contra la globalización recorre su libro La batalla por el vino y el amor o cómo salvé al mundo de la parkerización, que será publicado en España por Tusquets en 2010,y en el que Feiring aboga por aquellos vinos que le transportan al paisaje, la comida y las gentes del territorio del que provienen. En una entrevista con ElCatavinos con motivo de su participación en el V Foro de Marketing del Vino, celebrado los días 26 y 27 de marzo en Logroño, Fering defiende con pasión la honestidad en la elaboración del vino y apunta que su libro no cambiará el mundo vinícola pero avivará el debate.

¿Considera que se está produciendo una democratización en el mundo del vino que está conduciendo a un mayor poder del consumidor?

Sí y no, porque el consumidor necesita en realidad información para tomar sus decisiones y está necesariamente condicionado por lo que lee. En realidad, no hay una escritura honesta de lo que sucede en el mundo del vino, debido a las decisiones editoriales y a la publicidad. No estoy segura exactamente de lo democrático que es el mundo del vino. Mi intención es que el lector que se encuentre ante mi libro sepa apreciar los vinos reales frente a los vinos comerciales. Hay personas que prefieren los vinos comerciales por ciertas razones. Pero otras todavía no han identificado esos vinos reales que, cuando se cruzan en tu camino, cambian el modo en que percibas la vida.

¿Cuál es su visión sobre la independencia de la crítica?

Soy consciente de que la crítica independiente no se da muy a menudo. Es cierto que es diferente de país a país. Pero hay que reconocer que los amigos siempre influencian en ti. En mi caso, intento ser muy limpia. Si soy amigo de un productor, no mentiré sobre su vino, pero puede que no haga una crítica muy negativa de ese vino. Lo que no considero buena idea es la publicidad de bodegas en las webs de crítica de vinos. Además, creo que muchos críticos no tienen un buen conocimiento vitivinícola. Tener un conocimiento apropiado es fruto de una labor de muchos años.

“Rioja ha perdido su camino, su alma”. Usted ha criticado fuertemente el camino emprendido en Rioja hacia vinos más contemporáneos. ¿Es optimista respecto al futuro de la DOCa?

Aunque soy por naturaleza un tanto pesimista, sí creo en el futuro de Rioja. España está siendo testigo de unos movimientos muy fuertes hacia la vuelta a los vinos ligados a la tierra. Estoy claramente convencida de que Rioja puede hacer vinos bellos, que la gente pueda diferenciar de vinos procedentes de otras regiones del mundo. Rioja tiene la identidad más fuerte de entre todas las DO, pero no lo está utilizando correctamente como reclamo. Se puede hacer un Rioja auténtico, de terroir, de la tierra. Cada vez más y más gente se da cuenta de que se pueden hacer vinos próximos a la naturaleza, que cuenten su historia. La Rioja será audaz y tomará esta dirección. López Heredia nunca ha cambiado su filosofía y tiene más visibilidad que nunca fuera de España.

¿Cómo será el mundo del vino una vez vencida la crisis?

Será un escenario interesante, especialmente para la gente que ama el vino, que es entusiasta del vino, porque el vino volverá a pertenecer a la gente. La travesía será difícil y ciertos productores no sobrevivirán. Pero el final de la crisis no significará el triunfo del poder del dinero, sino de la honestidad. Aquéllos que han entrado en el mundo del vino para elaborar vino por diferentes razones a las estrictamente económicas, por su pasión por este mundo, tomarán las riendas. Los consumidores buscamos esos vinos honestos que nos transporten al paisaje, la comida y las gentes del territorio del que provienen.

En su blog In Vino Veritas confiesasu búsqueda por los Philip Roths, los Chaucers y los Edith Warthons del mundo del vino. ¿Cuáles son los vinos que componen su “biblioteca”?

Bebo muchos vinos del Ródano y de Borgoña. Pero no bebo vino de California.

La industria del vino estadounidense ha recibido con expectación a Barack Obama, entusiasta del vino que contaba con una importante bodega de 1.000 botellas en su casa de Hyde Park (Chicago) antes de mudarse a la Casa Blanca…

Estoy fantaseando con mandarle mi libro. En realidad me gustaría tener una buena conversación con Obama sobre vino y creo que podría cambiar la manera en que entiende el mundo del vino (bromea).

El sueño de una bodega de Domaine Romanée Conti

Alice Feiring habla de sí misma como una superviviente de una infancia y educación en Long Island, en Nueva York, que acabó convertida en escritora de vino. Aterrizó en el vino de modo accidental, mientras estudiaba un master en Terapia del Movimiento en Cambridge, de la mano de su compañera de habitación, con la que organizaba catas semanales. Y ya no hubo viaje de regreso. El movimiento de la viticultura orgánica, biodinámica y los vinos naturales le atrapó y ha transmitido ese entusiasmo desde las páginas de Los Ángeles Times Magazine, San Francisco Chronicle, The Wall Street Journal o The New York Times, donde publicó un artículo sobre los modos en los que el vino puede ser manipulado que le hizo merecedora del premio James Beard. Cuando no está en la carretera o enganchada a su afición por el vino se la puede encontrar “intentando aprender a tocar el melodeon (órgano americano) y soñando con una bodega repleta de Domaine Romanée Conti. O al menos con dos botellas o tres”.

Vicente González
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