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Museum Numerus Clausus 2010. Carácter y elegancia

De Cepa en Cepa es el inicio de un camino con la sumisa intención de dar a conocer parcelas, garajes, personas y vinos que están discretamente ocultos al público en general, privados de un reconocimiento merecido, haciendo justicia pondré mi grano de arena y mis humildes palabras para describir a estos grandes productos, lugares y personas.

Como este primer artículo va de justicia he querido empezar por un vino que solo en su nombre evoca derecho y taxativamente un número de unidades limitadas. Museum Numerus Clausus 2010.

Este vino proviene de parcelas de la Do Cigales, tierras conquistadas a los Vacceos por las legiones romanas, una comarca poblada en esa época por etnias (tribus: astures, vacceos, arévacos, etc.), estos antiguos pobladores dedicados al cooperativismo agrario.

La gente de los Vacceos reparten anualmente la tierra que poseen entre sus miembros, repartiendo la cosecha según las necesidades de cada cual, condenado a muerte quienes oculten algo o guarden para sí lo que no les corresponda.

Diodoro De Sicilia.

Las pisadas de las sandalias romanas a estas tierras de la Ribera del Pisuerga marcan un inicio prometedor a un enclave que siempre ha pasado del epicentro a la frontera, 2000 hectáreas de viñedos con distintos terruños que miran a un rio acomplejado pero siempre valeroso en aguas frente a su portero fluvial rio Duero.

En este enclave los romanos construyeron un puente vigilado por un alto cerro o cabezo que da nombre al municipio De Cabezón de Pisuerga, este puente fue el epicentro de un ir y venir de gentes de paso a toda la cornisa cantábrica ya que este paso fluvial unía Astúrica Augusta (Astorga) a Clunia (Peñalba de Castro) en época romana.

Es en esta época cuando se sospecha la plantación de vides ya que la dieta del soldado romano según Polibio era de vino, al soldado se le asignaba una ración mensual de tres modios de vino (el modio equivalía a 8,736 litros-kilos).

Este puente de gran relevancia en la época medieval y que hace que a través del cobro de un portazgo por cruzarle se asienten en la comarca monasterios cistercienses, grandes precursores del cultivo de la vid para acompañar el rito religioso cristiano.

Para acabar esta introducción histórica de la comarca y siendo lo más breve posible no puedo pasar por alto la importancia de la zona en el siglo de Oro Español, los vinos de Cigales regaban a las cortes de Castilla afincadas en Valladolid y los amplios festejos de sus nobles en época de Carlos V y su hijo Felipe II provenían de unas viñas a las que hago referencia.

El asentamiento vitícola en la comarca es para sacar pecho, pero la vitivinicultura de la zona durante años ha sido la elaboración de claretes que a partir del año 1985 experimentan con tintos, viñas centenarias dedicadas a la elaboración de rosados de escaso valor en el mercado pero con amplia tradición.

En 1999 se asienta en estos paramos Finca Museum, marca creada por la expansión del Grupo Barón de Ley fuera de La Rioja, camino iban de cruzar el Pisuerga dirección al rio Duero pero una corazonada y un viñedo singular les hace optar por asentarse en esta zona, aquí nace la nueva historia de un vino singular y único que manifiesta el potencial de unos viñedos que nada tienen que envidiar a sus vecinos de la cuenca del Duero.

Viñas de 100 años de escasa producción.

El terroir de las parcelas de las que posteriormente nace este vino son pobres pero diversos, arenas con limos, guijarros o cantos rodados en la superficie que calientan los racimos en las frescas noches de su previa vendimia aportando una fascinante y lenta maduración. El fondo de los suelos son margas y arcillas donde se dirigen las raíces de estas viñas con más de 100 años buscando para sus frutos humedad, color y finura, viñas que a través de los años y en formación evocan a las legiones romanas impregnando cosecha a cosecha elegancia y singularidad.

Canto rodados sobre gravas. Autentico Terroir.

El clima es severo, alta insolación estival y muy reducida en inviernos crudos, la temperatura varía entre 39º C y -6º C. Las tres parcelas de las que proviene tienen un rendimiento irrisorio, de 1000 a 1500 kg hectárea plantadas a una altitud de 800 metros sobre el nivel del mar.

4000 botellas numeradas que muestran la exclusividad, la elegancia y la finura creadas por la fermentación exclusiva de levaduras indígenas de la propia biología de las viñas de las que proceden.

La crianza de Numerus Clausus se realiza en roble francés de dos tonelerías distintas durante 30 meses, embotellado en julio de 2014 duerme en reposo y oscuridad durante 41 meses.

Un vino con gran limpidez y brillantez, de color oscuro granate, en el borde de la copa muestra su disposición a durarnos años mostrándonos reflejos rubí. En nariz es grandioso e intenso mineralmente, balsámico, raíz fresca y especias marcadas de recuerdo a clavos, frutas de zarza, notas a toffe y finura en roble.

En su paso bucal es aterciopelado, goloso, amplio y equilibrado, denso y manifiestamente elegante y fino.

Un vino que muestra el potencial de la comarca para la elaboración de tintos gracias a un patrimonio vitícola inmejorable, viñedos que con pasión y paciencia nos expresan ese carácter autóctono de Cigales.

  • Bodega: FINCA MUSEUM VIÑEDOS Y BODEGAS
    • Ctra. Cigales – Corcos Km. 3
    • 47270 Cigales, Valladolid (España)
  • Teléfono: (+34) 983 581 029
  • Web: http://www.bodegasmuseum.com/
  • DO: Cigales
  • Tipo: Tinto, 14,5%
  • Cepas: Tempranillo 100%
  • Precio: 65 Euros
  • Puntuación: 96/100

La Sumillería en la actualidad

Cuando mi amigo Vicente González me comenta, en una de nuestros almuerzos rodeados de vino y las charlas sobre el mismo, poda y ventas… etc., que tiene en mente poner en marcha de nuevo elcatavinos.com sentí una emoción tremenda, pero lo más viene cuando me dice que le gustaría que yo escribiera algún artículo sobre sumillería. A mí, un sumiller de taberna, que disfruta con sus clientes aficionados a este mundo del vino y la mayoría bebedores de rosados de CIGALES. En resumen, todo un honor y a la vez una responsabilidad, en este primer artículo os contare mi visión, desde mi sitio, de la sumillería y su relevancia en el mundo del vino en la actualidad.

LA SUMILLERIA.

¿Qué entiende la gente de a pie por un Sumiller?

Según encontramos en medios digitales como Wikipedia, se define a esta figura, como la persona experta en catar vinos, bebidas espirituosas y licores, sugiriendo a la a clientela de los grandes restaurantes, el vino apropiado. Elabora la carta o sugiere a su encargado o jefe los vinos a incluir en la misma. En Norteamérica se la conoce como Sommelier (palabra francesa) o Wine Steward. A diferencia del enólogo le diferencia la función del sumiller es la da analizar los vinos desde la perspectiva del consumidor de manera objetiva, sin ataduras al producto. Posee también conocimientos de enología, agricultura, biología, química, agricultura, gastronomía y técnicas culinarias.

Leyendo esto y en mi opinión, los sumilleres sabemos de todo y a veces de nada. El sumiller debe ser alguien con conocimientos técnicos sobre vino y un nexo de unión entre la cocina y la sala. El sumiller deberá defender los platos de su cocina y armonizarlos con los vinos o bebidas adecuados. Debe ser alguien humilde, que esté en continuo conocimiento del mercado vitivinícola (novedades, técnicas, proyectos…) y debe buscar en su carta un equilibrio en función a sus clientes y posibles clientes potenciales.

Actualmente en España, la figura del sumiller es algo reservado a restaurantes especializados con un ticket medio-alto, bares especializados en vino o vinotecas. Por todo esto es muy complicado ver esta figura profesional especializada en restaurantes tradicionales, casas de comida, bares de tapas etc. 

Lo que yo creo de esto, es que el público generalista si entra en un restaurante y ve a un sumiller con su mandil, y su testavin (Cuchara de plata), símbolo de los sumilleres, se asusta, no está acostumbrado.  En resumen, ¿cómo podríamos aumentar la figura del sumiller en la hostelería?

  1. Formando y motivando a los empleados en el mundo del vino.
  2. Haciendo que los propietarios vean la figura del sumiller como algo imprescindible dentro de su establecimiento.
  3. Haciendo del vino algo sencillo, aumentando su promoción y cultura.
  4. El sumiller podría fomentar el consumo de otras bebidas como cerveza, licores, aguas, tes, café…no solo debe saber de vino.

El sumiller actual, bajo mi punto de vista, es un enamorado del vino y su mundo, el cuál le atrapa y le hace no parar de investigar, cada vez que abre una botella siente el deseo de conocer esa viña, la bodega y las personas que están detrás de ella. Con el fin de trasmitir esa emoción a sus clientes en la sala de su restaurante y conseguir que ellos sientan un poquito esas sensaciones y emociones de esa botella. Y ya para terminar, vuelvo a decir que todo ello con la humildad que tanta falta hace en este maravilloso mundo del vino, el cuál hubo un tiempo en el que abusó de tecnicismos y se convirtió en algo elitista llegando a ser temido por parte del público general, el cuál llegó a tener miedo en hablar u opinar sobre vino.

Bebemos más vino y catemos menos.

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