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Cepas centenarias sobre canto rodado. © Elcatavinos

Cepas de Pie Franco. Un tesoro de singularidad

España es un país donde sólo hay que moverse medio centenar de kilómetros, incluso menos, para que el paisaje cambie súbitamente, el clima vire de lo continental a lo atlántico, o de lo mediterráneo a lo conti­nental, generando una sorprendente profusión de microclimas. Esta gran variedad, junto con nuestra orografía de mil y una colinas orientadas a todos los puntos cardi­nales, las elevadas horas de luz, y la versatilidad de los suelos, permite una diversidad vití­cola impresionante, con un amplio patrimonio ampelográfico de calidad. Pero esta riqueza no siempre se refleja en la oferta de vino al consumidor. Aquí ha imperado durante de­masiado tiempo el vino a granel, de cooperativa; o, en el mejor de los casos, uniformado al gusto marcado por Rioja. Sin embargo, el futuro es del vino defuerte personalidad capaz de reflejar limpiamente el terroir. Más en tiempos de globalización, estandarización y homogeneidad, donde el valor más apreciado es el de la singularidad. Y nada mejor para lograrlo que nuestras viñas centenarias, muchas salvadas in extremis de la desaparición por enólogos aventureros en busca del viñedo perdido. Algunas son prefiloxéricas que sobreviven en nuestro país a la espera del bodeguero redentor; otras, de pie franco, plantadas directamente en la tierra, sin el soporte americano, asumiendo el riesgo. Todas olvidadas y marginadas demasiado tiempo por su baja producción. Su recuperación marca un nuevo hito en la Gran transformación vitivinícola española iniciada hace tres décadas. Viñedos centenarios que se encuentran en numerosos zonas vitivinícolas españolas: Rías Baixas, Ribeira Sacra, Bierzo, Ribera de Duero, Rueda, Toro, Yecla, Campo de Borja, Priorat, La Mancha, incluso alguna pequeña parcela de Rioja. Y, por supuesto, las Islas Canarias donde no llegó la filoxera y su destructor mordisco.

Se dan, por tanto, las condiciones para elaborar vinos de altísima calidad. Sin embargo, no es tan sencillo, ni resulta siempre rentable. Porque las viñas centenarias suelen encontrarse aferradas en empinadas laderas de valles fluviales, donde la cepa se ubica en bancales de prodigiosa geometría, dibujando las arrugas del terreno abrupto y salvaje. Otras veces hunden sus viejas y sinuosas raíces sobre terrenos arenosos, como dunas bajo una luminosidad reverberante en el limpio cielo azul velazqueño de las tierras altas segovianas; o maduran abrigadas por el manto negro de tierra volcánica. Y las hay que horadan la piedra pizarrosa buscando el salvador reservorio de agua, asentadas en un laberinto de colinas donde el terreno se desliza abruptamente en terrazas fascinantes, mientras el sol juega al escondite con las sombras de las cepas varadas en sus laderas. Pese a ello, ya contamos con una ramillete de vinos elaborados con el tesoro de sus uvas. Sin ánimo de ser exhaustivo, quiero mencionar algunos ejemplos. Es el caso de Do Ferreiro Cepas Vellas, el magistral blanco de uvas albariño elaborado por Gerardo Martínez Lázaro en su parcela de1ha. con cepas emparradas de 250 años, que le permite aunar potencia y elegancia, con aromas frutales tapizando el final de boca, alguna nota especiada, y largo postgusto. Otro blanco excelente es Capitel, elaborado por Bodegas Ossian, creada por Javier Zaccagnini y hoy propiedad de Pago de Carrovejas, con el magistral fruto de cepas de Verdejo con más de 160 años, que hincan sus raíces directamente en el suelo, como gruesos troncos de árbol emergiendo sobre una capa de fina arena, buscando agua en la capa de arcilla para regalarnos su elegante y profunda nariz donde la fruta carnosa y el fondo asilvestrado de la uva se funden en una sinfonía de maderas especiadas, notas florales, y el recuerdo aromático de la hierba. Antes lo hizo Nieva Pie Franco, capaz de extraer de la matriz arenosa de las viñas plantadas en el Paraje Vallehondo una frutosidad que se manifiesta sin artificios, sólida, intensa. sobre un fondo de pedernal que te sumerge en ensoñaciones campestres. No le va a la zaga el viticultor Javier Sanz y su excelente V 1863, un Verdejo sobre lías elaborado con cepas supervivientes a la filoxera en las 2,27 hectáreas viñedo familiar en Pago de Saltamontes, suave y cremoso, con una sugestiva gama aromática donde las notas de fruta carnosa madura dialogan con la flor y la hierba al amparo de las notas de panadería; o La Misión, una obra de arte de Verdejo prefiloxérico elaborado por Bodegas Menade, criado sobre lías en roble y tinajas que le confieren un aroma frutal pleno de matices sobre un fondo de hierbas silvestres, rematado por un elegante final amargoso.

En el amplio y variado mundo de los tintos hay más vinos destacables de viñas centenarias. Como los de Bierzo, con sus caseríos recostados en la ladera del monte, donde se guarda el secreto de una viticultura ancestral, asentada en suelos de pizarra y tierra caliza, reserva genuina de la Mencía centenaria. Hasta allí se fueron Álvaro Palacios, creador del fabuloso L’Ermita en Priorat, y su sobrino Ricardo Pérez, con el objetivo de elaborar un gran cru. Si Villa de Corullón marcó el inicio de un prodigioso resurgimiento  de la zona, ha sido La Farona quien ha logrado su máxima expresión, con sus contrapuntos y armónicos organolépticos: la boca carnosa, pero el paso festivo, excitante; el paladar concentrado, pero vivificado por la sabia de la roca pizarrosa; la caricia recatada que acaba en un profundo e interminable abrazo. Mucho más asequible, pero también de calidad sobresaliente, es Dominio de Tares Cepas Viejas en el que participan viñas de unos 100 años y otras más jóvenes, es capaz de enamorarte con su nariz muy expresiva, plena de fruta madura, y su tenue y reconfortante pátina de cedro y humo. En Toro, donde el riojano Marcos Eguren logró convertir la potencia de los vinos en elegante lujo, destaca Termanthia, sostenido por la majestuosidad de sus cepas centenarias de Teso de los Carriles, hoy parte del catalogo de Louis Vuitton Moët Hennessy, junto con Dom Perignon. Claro que Eguren se quedó con algunos viñedos centenarios con los que elabora Alabaster, puro equilibrio y armonía, intenso y fragante, complejo y elegante, lo que no es poco en un Toro. En Ribera del Duero, Dominio de Atauta posee el impagable tesoro de cepas prefiloxéricas con siglo y medio de antigüedad en Valdegatiles, un conjunto de 9 microparcelas en algo más de 1 ha. donde el vino se dota de un expresión frutal estilizada, adornada de perfumes florales y asentada sobre el frescor de las hierbas balsámicas. En Aragón, pese a los estragos de la filoxera, aún perduran y resisten cepas de la sensual Garnacha, como las que dan origen al tinto Aquilón, de Alto Moncayo, un prodigio de potencia recubierta un fino encaje de especias y torrefactos (trufa, café, cacao, vainilla) con la presencia equilibrada del roble.

Y claro, Canarias, territorio libre de filoxera, donde existe un acerbo de variedades muy amplio. Destaca entre ellas la Malvasía asentada en los terrenos de origen volcánico, cultivada en difíciles terrazas e inverosímiles agujeros, con el picón como manto protector, que aporta a los vinos un tostado sugestivo e inconfundible, y que antaño elogiara Shakespeare. Es el vergel en la ceniza donde vegetan las dulces malvasías de La Palma, suave y verde, más delicada en su irrepetible zona de Los Quemados, 2 metros de picón antes de que la raíz alcance la tierra fértil. De allí proceden los dulces y embriagadores Teneguía, y los no menos sugerentes y complejos Carvajal. En Lanzarote, isla lunar, desierto sereno y oscuro, tiene asiento una de las bodegas más emprendedoras, El Grifo, estandarte comercial de los vinos canarios, y el principal impulsador de la renovación vitivinícola. Singular entre singularidades, destaca su vino dulce añejo Canari, un ensamblado de tres cosechas ((1956, 1970 y 1997) de Malvasía Volcánica asoleada donde la fruta escarchada se funde con las notas florales, los tonos de reducción y el recuerdo de frutos secos, con un largo final que recuerda a un generoso dulcemente balanceado por el final ligeramente amargo.

Por supuesto, hay muchos más vinos elaborados con viñas de pie franco o prefiloxéricas: Casa Castillo Pie Franco y Gémina Finca La Cabra, en Jumilla; Cenit Pago Las Salinas, en Zamora; Cánfora Pie Franco y J. Antonio Ponce Pie Franco, en Cuenca; El Linze, en Toledo; Fuentes del Silencio Cepas Viejas, en León: Torresilo, en Burgos; Tumba del Rey Moro, de Comando G, en Madrid, Los Dominios de Berceo Prefiloxérico, en Rioja… y un largo etc. que cada vez se concreta en grandes vinos de fuerte personalidad. En definitiva, un viaje en el tiempo para ganar el futuro.

Al vino español le falta M+D+S

Cuando era Director de Martini & Rossi S.A. en Portugal y acudía a sus congresos internacionales o viajaba por turismo había podido ver que los vinos españoles no se conocían en el extranjero, con excepción del Jerez y la sangría. En cambio, el Mateus Rosé portugués era bien conocido y vendido en todo el mundo. Cuando en 1976 me hice cargo de la dirección de comercio exterior de Freixenet no tardé en entenderlo. Los vinicultores españoles y sus comerciales hablaban a duras penas un inglés quizás suficiente para hacer turismo pero no para vender, no estudiaban suficientemente los mercados, nombraban importador exclusivo al primero que les hacía un pedido, etc….

Codorniu tenía el 80% de la exportación del sector pero el total del sector eran 3 millones de botellas, cuando el Asti italiano exportaba 60 millones. Cuando lo comenté a su director de exportación de Codorniu, verifique que ignoraba lo que vendía Asti. Con mi experiencia internacional y hablando 6 lenguas conseguí internacionalizar Freixenet, no robando las ventas de los demás cavistas, si no todo lo contrario, pasamos de exportar 300.000 botellas que representaban el 10% de los 3 millones que exportaba el sector a 20 millones que representaba el 72% en tan solo diez años. Freixenet pasó a ser el espumoso más vendido en todo el mundo antes de haber entrado en el Mercado Común en pleno derecho.

Gracias a esto en un estudio que encargó el INFE (antecesor del ICEX) y que publicó La Vanguardia el 9/6/1985 bajo el título “LOS AMERICANOS CREEN QUE LOS ESPAÑOLES NO SABEN HACER NI VENDER VINO” decía: “el Cava es el único producto vinícola que puede hacer cambiar la opinión de los consumidores de vino americanos, si los productores españoles deciden jugar a fondo la carta de la exportación”

La revista EL EXPORTADOR de febrero del 2001 reproducía un artículo del SPAINGOURMETOUR (ICEX) donde varios entrevistados hacán comentarios similares. Jordi von Kresnski de la empresa Major Wine dijo: “Muchos productores españoles hacen un gran vino, pero no saben venderlo porque no tienen ninguna experiencia de exportación y no saben nada del mercado alemán”. Raft Kastner: “La opinión de los alemanes sobre el vino español se da como sobre una tierra virgen que se acaba de descubrir. Bien conocidos son, por el contrario, los vinos italianos y los franceses, gracias a una gran labor de MARKETING y una presencia de varias décadas en el mercado”

Thomas Gerhard de la empresa importadora de vinos españoles Ardau dijo: “Hace 10 o 15 años, el vino español no tenía ninguna imagen en Alemania y, lo que es peor, los pocos que conocían su existencia, tenían una percepción negativa, como vino de baja calidad, ya que casi todo lo que se importaba eran garrafas de dos y cinco litros para los españoles que estaban aquí trabajando. El consumidor debe sentir España cuando compara un vino y por eso las bodegas deben apostar por VARIEDADES AUTÓCTONAS como Tempranillo o Garnacha y no abusar de las internacionales porque la gente ya está empezando a saturarse de esa moda y además, si fomentas las autóctonas y lo DIFERENTE es mucho más difícil que puedan hacerte la competencia”

Cuando estuvo en Rioja Mr. Parker dijo que los vinos españoles hace muy poco tiempo que se conocen y no cató una variedad francesa producida en España, si no la Garnacha. Hace pocos días Jay Miller, su colaborador, también dijo que a los españoles les falta MARKETING y apostó por las variedades autóctonas. Pues es curioso que cuando está claro que el problema es la falta de marketing, Enofusión organizó un debate sobre “vinos globales o autóctonos y la posibilidad de una UE reglamentada o liberalizada” y en lugar de elegir ponentes especializados en MARKETING, como yo que también soy enólogo, eligió personas de la vertiente técnica exclusivamente.

Gracias a esta elección la opinión se decantó a favor de la libertad absoluta, vinos “todo a 100”. Me sorprende que nadie haya dicho que hay Regiones Térmicas y que las variedades francesas no son apropiadas para el clima español. Los franceses del sur ya están diciendo que la Merlot ha dejado de ser apropiada para ellos. Pero me parece que es suficiente mirar las estadísticas para ver que despersonalizar el vino español es una equivocación. Conseguí que el Cava triunfase cuando se podía producir exclusivamente con variedades autóctonas y ahora que también se pueden producir imitaciones de Champagne bajo el paraguas de la misma DO, el consumidor extranjero se está decantando al Prosecco, espumoso italiano producido con la variedad autóctona Prosecco. A pesar de esto el Cava sigue siendo el vino español más exportado y con 980.000 Hl representa el 22,6% del total de vino exportado por España. Le sigue el Rioja con 746.000 Hl, que se apoya exclusivamente en una Variedad autóctona y tiene el 17,2%. En cambio, la DO Costers del Segre, que autoriza nada menos que 20 variedades de las cuales la mitad son foráneas, solo exportó 21.600 Hl que representan solo a un 0,5

El consumo del Cava en España también había aumentado espectacularmente desde que Manuel Raventós Domenech había decidido darle personalidad en 1900 utilizando variedades autóctonas y era evidente que no convenía volver a las imitaciones de Champagne que se habían producido desde 1850 hasta 1900. Pero personas sin el mínimo conocimiento de marketing que controlaban el Consejo Regulador, autorizaron el uso del chardonnay y más tarde del pinot. Después de que los periodistas de todo el mundo hubiesen elogiado Freixenet y el Cava por no ser una imitación del Champagne ahora dicen que el Prosecco es una alternativa al Champagne mientras el Cava “quiere ser Champagne”, se ha desprestigiado y solo logra aumentar el volumen gracias a marcas blancas a bajísimos precios.

Normalmente veo noticias muy positivas en España sobre los vinos españoles y su exportación, cuando la mitad es a granel a bajo precio, pero no son tan buenas en el extranjero como pudo ver en el The Times de 12/10/2002 la conocida experta Jane McQuitty dijo: “¿Que asocia usted con España? Tortura de toros y castañuelas o flamenco, paella y sol. No es probable que sea buen vino. En un momento en que viñas INDIGENAS viejas lo es todo, España las tiene, pero todavía hace vinos con chardonnay y cabernet. No es pasión que le falta a España, es compromiso”. Suelo decir que afortunadamente es un periódico con una tirada muy pequeña que no lee nadie. También critican que nuestras DO no garantizan productos típicos, tal como hizo la Máster of Wine Jancis Robinson en Alimentación y Bebidas en 6/3/2004. Miguel Torres ha dicho varias veces que no utilizaría variedades extranjeras en el futuro… Me temo que nadie lee nada de esto, y se siguen produciendo imitaciones de vinos franceses cuando no hay necesidad ni ventaja, por lo que estoy escribiendo un libro.

En la prestigiosa revista Decanter Febrero, que ya ha sido publicado, se puede observar a un Prosecco QUE NO ES MËTODO TRADICIONAL, se vende en Gran Bretaña a Libras 20 mientras el Cava Marqués de Monistrol se vende en Asda a 5. Es ridículo que algunos cavistas hagan comparaciones de volumen con el Champagne, pero no de precio. Ahora no se puede comparar ni en volumen ni en precio con los espumosos italianos

Me invitaron como guest speaker para hablar sobre los vinos espumosos durante una London International Wine Fair pero aquí tienen miedo a invitarme porque hablo demasiado claro y tengo muchos documentos que apoyan lo que digo, como el de MacQuitty, Jancis Robinson, Alice Feiring etc… Tengan en cuenta que fuera de España son las mujeres las que compran el vino.

Me da pena que el vino español haga el ridículo debido a la desorientación de las anárquicas DO (como dijo Jancis Robinson) y me temo que después de la referida reunión de anarquistas la cosa empeore.

Seguramente algunos vinicultores pensaron que I+D significa Imitaciones + Descuentos. Creo que el vino ya se ha investigado suficientemente, lo que falta ahora es M+D+S, que casualmente son mis iníciales, pero que significa Marketing + Diferenciación * Similitud. Ahora muchos vinos españoles son muy diferentes a otros de la misma DO, iguales a muchos de otras DO nacionales y extranjeras cuando tendrían que ser diferentes a los de otras DO pero similares a los de la misma DO, para crear una identidad. La DO del Prosecco italiano no admite imitaciones de Champagne.

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