Álava (en euskera, Araba) es una provincia de España y un territorio histórico de la comunidad autónoma del País Vasco. Su capital es Vitoria, que también ostenta la capitalidad del País Vasco. Es la más extensa y menos poblada de las tres provincias vascas.
Álava fue habitada en el pasado por autrigones, caristios, várdulos, berones y vascones. A la época romana se adscriben los importantes yacimientos encontrados tanto en la parte más septentrional (Aloria) como en la central (Iruña-Veleia, Arkaia, San Román) –por la que transita la calzada Ab Asturica Burdigalam– y en la meridional (Campezo).
Su nombre vasco procede del romance Alaba, que viene a su vez del término latino planus (llano, plano). En vasco también ha sido denominada como Araba-herria o Alaba-herria (forma utilizada por Axular).
Entre los siglos IX y XI cae bajo la órbita del reino leonés, que llegó a nombrar algún conde de Álava, si bien dependió del condado de Castilla hasta la época de Sancho III el Mayor de Navarra. Los condes de Álava nombrados desde entonces lo serán por los reyes navarros.
Álava, como el resto de provincias del País Vasco, es un territorio histórico. Se halla regido por la Diputación foral de Álava, órgano de gobierno provincial con importantes competencias en diversas materias. Éstas tienen su origen en un acuerdo de 1876 con el gobierno central que sustituyó al tradicional régimen foral: se trata de un concierto económico en virtud del cual la Diputación recauda los tributos de los alaveses, contribuyendo con ellos a las arcas del Estado y proveyendo a los alaveses de servicios en el ámbito de su competencia (carreteras, servicios sociales, Miñones, etc.).