Polillas del Racimo, Lobesia brotana y Clysia ambigüela
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Ambas polillas, Lobesia y Clysia están presentes en todos los
viñedos de la península. Lobesia
La duración de los diferentes estados varía con la temperatura ambiente, alargándose cuando descienden las temperaturas. Esto es lo que condiciona el que existan unos años dos generaciones y otras tres, ya que se alargan los periodos, se da el caso de que la 3ª generación no aparezca porque los huevos que provienen de la puesta de las hembras que inicia la 2ª generación no reciban las horas de luz suficiente como en cuyo caso las larvas llegan a crisálidar, pero la crisálida no evoluciona y queda como adormecida hasta la primavera siguiente (entran en diapausia). Está condicionado, por lo que se conoce como " fotoperiodo " (horas luz del día). Para que se produzca la diapausia o entrada en reposo invernal de las crisálidas, el huevo del que provienen de recibir una influencia duración del día de 15 horas 40 minutos.
Lobesia botrana y Clysia ambigüela, prefieren y se desarrollan de forma optima con temperaturas superiores a 20º C. Para Lobesia él optimo de desarrollo se localiza cuando la humedad relativa está comprendida entre 40 y 70%, mientras que para Clysia lo es con humedades superiores al 75%. Esto explica, no siendo condicionante para su presencia y desarrollo, que este sea más abundante cuando se dan dichas condiciones, por lo que a su vez justifica la presencia masiva de Lobesia en las zonas secas y Clysia en el norte de España y centro de Europa..
Las polillas tienen una serie de enemigos naturales que frenan el desarrollo de las poblaciones, y estos enemigos, en contadas ocasiones hacen innecesaria la intervención química. Las larvas de la 1ª generación destruyen los botones florales, flores e incluso frutos recién cuajados. Estás larvas unen las flores formando glomérulos o nidos donde se esconden, construyendo cada larva dos o tres nidos. Seguimiento del ciclo y evaluación de la población. Para poder determinar el momento oportuno de realizar el tratamiento, hay que conocer la evolución del ciclo biológico, debiéndose intervenir cuando se produce él máximo de la curva de vuelo, de ahí la necesidad de conocerla y determinarla todos los años, ya que puede variar de unos años a otros, dependiendo de la climatología. El conteo de adultos lo podemos hacer mediante la colocación de trampas, que pueden ser sexuales (poniendo un atractivo que atrae a los machos), o alimenticias. Es conveniente poner ambos tipos de trampas. La sistemática a seguir es la siguiente: Una unidad de un grupo de 5 trampas vale para poder tomar la decisión del momento en el que hay que tratar en toda una zona. Las trampas sexuales constan de un fondo donde se coloca una superficie engomada y de un tejadillo. Sobre la superficie engomada se coloca una cápsula -que contiene el atractivo sexual (feromona sexual). El conteo de adultos debe hacerse una vez por semana durante los mínimos y dos veces por semana durante los máximos. Las trampas alimenticias están constituidas por baterías de 5 pocillos o pequeños cubos que se colocan en cepas alternas en dirección perpendicular a la dirección del viento dominante. Se rellenan de un líquido que les atrae. El líquido puede ser una dilución de zumo de pera sin antifermentos o mezcla de vino, vinagre y azúcar. Salvo en aquellas regiones muy cálidas, las trampas alimenticias en la 1ª generación no se emplean, ya que no atraen lo suficiente al ser bajas las temperaturas y ralentizarse la fermentación de la mezcla empleada, siendo bajo el desprendimiento de olores que atraen a las polillas. Es conveniente colocar ambos tipos de trampas para tener mayor seguridad en la construcción de las curvas de vuelo. Como antes se ha indicado, los conteos se harán semanalmente cuando se inicia y termina la generación, y 2 veces por semana cuando nos acerquemos al máximo. En la confección de la curva hay que anotar el comportamiento climático, ya que con vientos fuertes o con abundantes lluvias, las mariposas no vuelan, lo que podría llevarnos a errores pensando que está descendiendo la curva de capturas y que hemos sobrepasado el máximo de vuelo, que como ya hemos dicho, es el momento, en el máximo, el momento de realizar el tratamiento. Las trampas alimenticias y sexuales nos indican la presencia de plaga y nos sirven para obtener la curva de vuelo, pero no nos indican si los daños que pueden causar serán de consideración o no lo serán. Hay que recurrir a otros conteos que serán los que indicarán si debemos tratar o no tratar. Las trampas nos indican si hay o no hay población de adultos. La ausencia de capturas nos dice que no hay polillas, es una predicción negativa, por lo que no hay polillas, es una predicción negativa, por lo que no habrá que tratar, pero la presencia de las mismas en las trampas no será suficiente para decidir si hay que tratar. Así pues habrá que recurrir a realizar conteos en campo de huevos y de penetraciones de las larvas en los racimos. -Conteo de huevos en 2.3 generación y siguientes: Los conteos de huevos por observaciones visuales deben iniciarse en estado H (floración, desprendimiento de los capuchones) para la 1: generación y una semana después de la 1ª generación y una semana después de la primera captura en la 2ª y 3ª generaciones, debiéndose repetir los conteos semanalmente hasta una semana después de producirse el máximo del vuelo (determinado por las trampas sexuales y alimenticias). La observación y conteo de penetraciones indicará el nivel del daño que producen las larvas. Estos conteos también nos indicarán el nivel de eficacia de los tratamientos realizados. Habrá que seguir haciendo conteos al menos 10-15 días de haber hecho el tratamiento. Estos conteos visuales deben realizarse al menos en 100 racimos bien desarrollados, preferentemente situados en el interior de la vegetación, tomados a razón de 1 racimo por cepa siguiendo un camino zigzagueante que sea representativo de toda la parcela. Umbrales de tratamientos. Hemos indicado que la 1ª generación no debe ser objeto de tratamiento por las siguientes causas: -Los estudios y trabajos realizados demuestran que los daños producidos no inciden en la calidad ni en la cantidad de cosecha. -La salida de los adultos es muy escalonada y serian necesarios dos tratamientos para controlar la población, ya que la persistencia de los productos es insuficiente para tener a la planta protegida durante el periodo en el que se produce la oviposición. -Económicamente no está justificado porque el coste de los dos tratamientos no devuelve el posible incremento de cosecha. -En el caso de fortísimas poblaciones, podría estar indicado, pero debería hacerse en una amplia zona, ya que de no hacerse así las viñas tratadas serían de nuevo reinfectadas, dada la movilidad y desplazamiento de los adultos. No es posible dar unas cifras de umbrales para la 2. y 3ª generación. Estos umbrales de población y de daños deben determinarse para cada zona y para cada tipo de uva y su destino, debiéndose tener en cuenta: En Francia, donde la climatología puede ser más parecida a Galicia, se dan como umbrales de 1 a 10% de racimos con huevos mas penetraciones para uva de vino y de 1 a 2% en uva de mesa. Todo depende de los futuros ataques de las podredumbres, en especial, la Botrytis. Momento del tratamiento. Ya hemos dicho que el momento de realizar el tratamiento debe ser el máximo de la curva de vuelo, cuando ya ha tenido lugar la oviposición y se detectan las primeras eclosiones de los huevos. Hay que procurar que las larvas no causan daños y además cuanto más pequeñas sean las larvas, más sensibles son al producto aplicado. No hay que retrasar la intervención ya que el daño progresa rápidamente. Aunque el tratamiento sea muy eficaz y mate las larvas, no se eliminan las heridas que hayan podido causar. En cuanto al número de tratamientos, en uva para vinificación, normalmente es suficiente 1 tratamiento para cada generación. En ciertos casos, cuando las poblaciones son muy numerosas o porque la calidad del tratamiento sea defectuoso, o en el caso de que se produzcan lluvias que laven el producto aplicado, puede ser necesario hacer más de una aplicación, en especial cuando el producto aplicado tenga una persistencia menor que el período de eclosión de huevos. Productos y sistemas de aplicación. Hay muchos productos (materias activas) autorizadas, abundando los del grupo de los ésteres fosfóricos. Entre otros. Se recomiendan: Acetato. Carbanil, Clorpirifos, Diazimon, etil-aginfos, Etrinfos, Fenitrotión, Fosalone, Malation, Metilaginfos, Metilparatión, Tetraclorinfos, Triclorfón. Las piretrinas (ciperrnetrina, alfaciperrnetrina, deltametrina ..., etc.) son muy efectivas en el control de piral, polillas, gusanos grises y otros parásitos, pero tienen el inconveniente de que al ser de amplio espectro de acción, son poco respetuosas con los parásitos y depredadores, potenciando así las poblaciones de ácaros. Este inconveniente que tienen los piretroides se consigue mezclándolos con "azufre". El azufre aparte de controlar el oidio, es un frenante de ácaros, por lo que él mezclarle con las piretrinas, las poblaciones de ácaros no se ven incrementadas. Cuando el racimo está muy cerrado y/o la cepa muy cubierta por hojas, los tratamientos en espolvoreo son más eficaces, ya que el polvo llega a todas partes. En estos casos hay que tener en cuenta que la persistencia de los formulados en espolvoreo es menor que cuanto lo son para su aplicación vía húmeda en pulverización. Otras formas de lucha: -Lucha biológica: Se emplea fundamentalmente el Bacillus thuringiensis y los Trichograrnrnas s.p. , aplicadas en pulverización. Se deben emplear en poblaciones bajas y cuidando extraordinariamente el momento de aplicación, que debe ser al inicio de las eclosiones, ya que son productos sin apenas acción de choque. -Confusión sexual: Mediante la distribución homogénea de cápsulas que emitan feromonas sexuales que confundan a los machos, no teniendo referencias para aparearse con las hembras. Técnica muy a tener en cuenta por la ausencia de residuos. -Suelta de machos estériles: No ha dado buenos resultados. -Reguladores de crecimiento: Son como hormonas juveniles que impiden que las larvas evolucionen a estadios sucesivos, no llegando nunca a adultos. Requieren una gran precisión en los momentos de ser aplicados. |
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